borrador de MANIFIESTO

La idea es construir un colectivo de arte, cuya expresion manifiesta se relacione con temas del contexto social. Buscar una construccion colectiva artistica desde la dialectica con la realidad que nos enmarca como seres sociales. El primer tema que tomamos es "los pueblos originarios". Este es el tema motivador, las expresiones pueden provenir desde la palabra (poesia, prosa, investigacion), la imagen (dibujo, pintura, fotografia, video), la musica y los sonidos, o cualquier expresion que se nos parezca oportuna para reflejar la realidad de nuestros pueblos originarios de la America. Al mismo tiempo, creemos que hay que actuar sobre esa realidad contextual, es por eso que de forma colectiva intentaremos, en lo posible, con los distintos tiempos de cada uno, colaborar para la transformacion positiva de esas realidades.Para participar, solo manda un mail a colectivo_originario@yahoo.com.ar con el material o las ideas que tu tienes, y te responderemos.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Lo que viene a continuación tiene la calidad de un informe, porque es tal, lo que me gustaría agregar a esto es que todo está reglamentado pero la realidad es que se sigue usurpando el patrimonio de nuestras comunidades indígenas y el derecho a la vivienda de cualquier trabajador, mientras se llenan los bolsillos con la especulación inmobiliaria...
por eso para defender nuestro pasado y nuestro presente: ¡sigamos luchando!


"Los estudios arqueológicos llevados a cabo en la región neuquina permiten suponer una antigüedad de 5000 años para la temprana ocupación del territorio. Los primeros pobladores basaron su alimentación en una dieta vegetal centrada en el fruto del Pehuen, árbol gigantesco característico de la región, que se complementaba con alimentos de origen animal: roedores, guanacos, una variedad de almea fluvial y huevos de choique (avestruz).
Al cabo de cinco milenios, los sucesivos doblamientos dieron lugar a cambios tecnológicos de importancia, si bien el uso del material lítico se extendió hasta el momento de la llegada del blanco.
En tiempos históricos, la provincia estaba habitada por tres grandes parcialidades aborígenes: los huiliches (gente del sur) en la región meridional, grupos cazadores-recolectores también conocidos como manzaneros; los pehuenches ( gente de los pinares), pueblos recolectores que ocupaban la zona delimitada por el Volcán Copahue y el río Malleo, y los picunche (gente del norte), asentados al norte del río Agrio y hacia el sector oriental de la provincia, que practicaban una agricultura rudimentaria.
Para toda la región situada al noreste de la Patagonia el período posterior a la llegada de los españoles marco asimismo la aparición de un nuevo recurso económico, el del ganado cimarrón, que fue rápidamente explotado por las parcialidades araucanas. Con la introducción del caballo y el proceso de araucanización iniciado con la llegada del pueblo Mapuche desde el otro lado de la cordillera, los habitantes de la zona sufrieron un proceso de hibridación cultural. Al mismo tiempo se produjo una intensa movilidad de los pueblos que habitaban los ámbitos patagónico y pampeano.
A partir del siglo XVII se hizo sentir la presencia de los mapuches-araucanos- dedicados a la explotación ganadera. Su área de influencia araucana se extendió por las provincias de Neuquén, sur de Mendoza, San Luis y Córdoba, toda La Pampa, el tramo occidental de la provincia de Buenos Aires y hacia el sur la totalidad de Río Negro y una porción importante de Chubut.

La ocupación del espacio que habitaban los Mapuches y los pueblos araucanizados comenzó con la denominada Campaña del Desierto, organizada desde el Estado Nacional en 1879 para ganar tierras productivas que permitiesen satisfacer la demanda creciente de materias primas del mercado mundial. El avance del ejército acabó con la resistencia indígena provocando una ruptura en los sistemas productivos y en la organización social de los pueblos Mapuche. Como resultado de las campañas militares las tierras más aptas fueron repartidas entre los miembros de la expedición. Los nuevos propietarios terminaron vendiendo sus parcelas a grandes terratenientes. Este fue el orígen de los grandes latifundios de la Patagonia. Los nuevos propietarios comenzaron a alambrar los campos, creando nuevas barreras para el entendimiento entre blancos e indios y dando orígen a conflictos territoriales que aun hoy no se han resuelto.
También los Mapuche recibieron tierras, pero estas eran pobres e improductivas. El reparto y la asimilación en reservas indígenas limitaron los recursos para la subsistencia a dos actividades: la cría de ganado y el cultivo de pequeñas parcelas.
Cuando Neuquén era todavía Territorio Nacional, el Estado concedió tierras fiscales a algunas comunidades en carácter de “reserva”, pero la agrupación Namuncurá fue la única que logró recibir alrededor de 20000 hectáreas en propiedad.
Cuando Neuquén fue declarada provincia en 1955 la población aborigen llegaba a 7000 habitantes, reunidos en varias agrupaciones. En la Constitución provincial se establecieron disposiciones legales para el pueblo Mapuche asignándoles reservas en tierras fiscales, limitando el territorio indígena con el pretexto de proteger a la población aborigen. En 1964 se promulgo el decreto número 737 que estableció la primera política efectiva del gobierno provincial destinada a los indígenas, otorgando tierras (entre 5000 a 18000 hectáreas) a 18 agrupaciones. Ocho años más tarde se entregaron tierras a otras cinco parcialidades. Sin embargo esta legislación no regulaba los mecanismos que permitieran el acceso real a la propiedad de la tierra.
En 1983, con el retorno de la democracia, se declaró de interés nacional la atención y el apoyo a las poblaciones aborígenes, y dos años más tarde se resolvió la adjudicación a título gratuito de las tierras indígenas."


FUENTE: “Artesanía, Cultura y Desarrollo” de Carlos Mordo, Plan de Fomento de las Artesanías de las comunidades Indígenas de la Argentina. Fundación Española Artesanía, 1997

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